22.6.10

Homenaje a Judas Iscariote.

Decimos alegremente que los demás nos importan, y es MENTIRA.

A la hora de la verdad nos importa casi todo el mundo una mierda. Nos da igual su supervivencia, nos importa un carajo qué les ocurra siempre y cuando no nos estorbe nuestra limpia conciencia de ciudadanos del mundo.

Abramos los ojos y seamos realistas. O mejor, seamos sinceros. Si el resto no nos importa una mierda digámoslo. De nada le sirve a nadie bonitas palabras que no acompañan los hechos. No, de nada no, probablemente sirva para dejar constancia de que, efectivamente, todo es una puñetera mierda de la que es mejor escapar cuanto antes.

Clichés. Frases hechas. Cobardía mal ensayada. Simulacros.

Cuando estemos con el agua al cuello no nos extrañe que no haya nadie: estarán ocupados mirando sus prodigiosos ombligos. No se puede pedir más.

No se puede prometer menos.


Un poco de cordura, un poco de honestidad. Tan sólo eso. No quiero frases aprendidas, ni arrepentimientos de todo a cien, ni excusas para quedar bien.

No hay que quedar bien. Hay que ser honestos.

Y punto.





Un poco de honestidad.

Tan sólo eso.

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