Qué sol tan rico, me digo...
Qué sol tan bueno...
Y...
Y...
Y...
Aquí andamos, cargados de lluvia.
Días de caminar errante, de dudar, de tirar de una cuerda a punto de partirse. Días grises. Días negros.
"No sabía que la primavera duraba sólo un segundo"...
-¿Qué serás de mayor?
- De mayor seré feliz
Ilusa.
Ingenua.
Absurda.
- ¿A quién te quieres parecer? ¿A tu madre?
- No, de mayor quiero ser yo, y feliz. A mi madre no.
Imbécil.
Ciega.
Estúpida.
Por suerte no tenemos que rendirle cuentas a los niños del pasado... en ese caso decidirían escupirnos a la cara, por mentirles. Decidirían morirse allí mismo, con tal de no comprobar que los adultos siempre acaban matándolos, relegándolos al cajón de los sueños rotos, de las promesas olvidadas, de las ilusiones perdidas...
Y, sin embargo... este sol calienta, casi pica.
Y, sin embargo, me trajo un olor, me acercó una voz.
Y, sin embargo... esa niña me pareció tan linda...
Y, sin embargo... era tan gilipollas que por eso se reían todos.
Y dan ganas de pararse, de pedir una pausa:
- Una tregua, tiempo muerto, por favor. A ver, esto no es lo que pactamos, algo anda mal, este no era el trato. Yo no firmé esto. Que alguien me devuelva mis años, que el culpable dé la cara, que soy sindicalista y estoy muy enojada.
Vamos a ver, que no me ando con chiquitas. Que esto no tiene ni puta gracia. Que no me parece bien. Que esto no era lo que hablamos. Que alguien rompió el trato... que dé la cara, narices...
Que dé la cara, que me devuelva mis sueños perdidos, que son míos, que los quiero, que los necesito, que son míos...
Mierda.
No sale nadie.
Mierda.
No hay treguas.
No hay ensayos.
Todo es en riguroso directo.
Las cosas del directo, dicen...
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