
No puede ser, digo.
Y, miro.
Y leo.
Y… ¿puede ser?
No, no creo.
Mucha casualidad.
Demasiada.
No hago más que encontrar su rastro sobre la nieve.
Sin querer.
No quiero. No quiero. No quiero.
Necesito mi vida.
Recuperar mi vida.
No más interferencias.
No más sueños.
Y, sin embargo… su nombre, su rostro, su voz…
De madrugada me ronda el oído, el subconsciente, mis sueños.
Joder.
Y…uf... Parecía tan… ¿inofensivo?
Da igual, este post es una chorrada.
Algo me removió de nuevo. Parezco un volcán a punto de estallar.
Así de simple.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario