7.6.05

Distracciones

Te lo dije, corazón, presta atención, estate atento, esto no es bobada, ya lo sabes, y tú: que sí, que vale... y mirabas para otro ladito.

Pues ahorita mismo ya sé la atención que me pusiste: NADA.

Y me vienes con penitas, con llantos, con tu latir descompasado, con tu echar de menos... ¿¿¿qué te dije??? ¿lo ves? Ni te acuerdas. Estabas a otra cosa.
Y vives tu síndrome de perrito abandonado, pero, coño! ni eres el perrito del anuncio, ni te recogió en tu casa ni nada, leches, a ver si te enteras de una vez... que todo hay que decirlo.

Escucha bien, porque no lo voy a repetir. Escucha:
A ver, mira, abre bien los ojos. Sí, como platos.
Él ya tiene perro. Perra más bien. ¿Vale? Y no va a meter dos perras en una casa, que eso es mucha tarea. Joder, y no te pongas así, que ya lo sabías. Eso te pasa por ir de golfa. Y por no prestar atención cuando se dan las instrucciones del juego, por eso siempre pierdes al parchís.

Ya lo sabes, la próxima vez escucha más y sueña menos, bonito. Que te alteras muy pronto.

(A mi corazón de repuesto, el primero ya murió repetidas veces, por supuesto)

1 comentario:

Rosa de Lima dijo...

Os amo. Gracias!